Dentro de una colmena de abejas melíferas ocurre un extraordinario ejemplo de plasticidad biológica: una larva hembra puede desarrollarse como una obrera o seguir un camino completamente diferente y convertirse en reina.
Lo sorprendente es que reinas y obreras no necesitan diferencias genéticas fundamentales para desarrollar características tan distintas. Investigaciones han demostrado que la alimentación durante la etapa larvaria desempeña un papel decisivo en la determinación de estas castas.
👑 El papel de la jalea real
Las larvas destinadas a convertirse en reinas reciben una alimentación especial y prolongada basada en jalea real, una sustancia producida por las abejas nodrizas.
Las futuras obreras también reciben jalea durante una parte de sus primeros días, pero posteriormente su alimentación cambia. En las futuras reinas, el régimen nutricional especial continúa durante su desarrollo larvario.
🧬 La alimentación puede influir en la actividad de los genes
Aquí aparece una de las partes más fascinantes.
Los científicos han encontrado diferencias epigenéticas importantes entre el desarrollo de reinas y obreras. Entre ellas se encuentra la metilación del ADN, un mecanismo relacionado con la regulación de la actividad genética.
Experimentos en los que se redujo la actividad de la enzima Dnmt3, implicada en la metilación del ADN, hicieron que numerosas larvas siguieran características propias del desarrollo de una reina, incluso desarrollando ovarios funcionales.
Investigaciones posteriores han mostrado que la diferenciación entre reina y obrera involucra múltiples mecanismos de regulación genética y epigenética, por lo que no se trata simplemente de que la jalea real contenga una especie de “ingrediente mágico”.
🐝 Dos destinos completamente diferentes
El resultado final es extraordinario.
La reina desarrolla un aparato reproductor plenamente funcional y características físicas y fisiológicas muy diferentes a las de las obreras. Estas últimas desempeñarán otras funciones fundamentales para la colonia, como cuidar las crías, recolectar alimento y mantener la colmena.
Cuando una colonia necesita reemplazar a su reina, las obreras pueden criar nuevas candidatas a partir de huevos o larvas jóvenes colocadas en celdas reales y sometidas al régimen de alimentación correspondiente. Estudios incluso han conseguido criar reinas trasladando larvas obreras jóvenes a celdas reales.
Es uno de los ejemplos más sorprendentes de cómo el ambiente y la nutrición pueden influir en la forma en que un mismo genoma termina expresándose durante el desarrollo.
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