En abril de 1967, Douglas Brent Hegdahl era un joven marinero estadounidense de apenas 20 años destinado en el crucero USS Canberra, que operaba frente a las costas de Vietnam.

El 6 de abril ocurrió algo completamente inesperado. Hegdahl cayó por la borda durante las operaciones del barco y quedó perdido en las aguas del golfo de Tonkín.

Tras pasar horas en el mar, fue encontrado por pescadores norvietnamitas, entregado a las autoridades y posteriormente trasladado al sistema de prisiones donde Vietnam del Norte mantenía a militares estadounidenses capturados.

Hegdahl comprendió rápidamente que su juventud y bajo rango podían convertirse en una ventaja.

Durante los interrogatorios comenzó a fingir que tenía enormes dificultades para leer y escribir y adoptó deliberadamente la apariencia de alguien ingenuo e intelectualmente limitado.

La estrategia funcionó.

Sus captores llegaron a conocerlo como “The Incredibly Stupid One” y dejaron de considerarlo una amenaza seria.

Pero Hegdahl poseía en realidad una memoria excepcional.

Los prisioneros estadounidenses habían desarrollado diferentes sistemas clandestinos para comunicarse entre ellos. Con ayuda de otros cautivos, especialmente del oficial Joseph Crecca, Hegdahl comenzó a almacenar mentalmente información sobre los hombres que permanecían prisioneros.

Llegó a memorizar información correspondiente a aproximadamente 256 militares estadounidenses, incluyendo nombres, fechas y métodos de captura y otros datos que permitían confirmar sus identidades.

El método utilizado para recordar aquella enorme lista fue particularmente ingenioso.

Hegdahl organizó la información siguiendo la melodía de la canción infantil “Old MacDonald Had a Farm” y la repetía mentalmente para evitar olvidarla.

Mientras tanto, sus captores continuaban creyendo que aquel joven aparentemente despistado era prácticamente inofensivo.

Incluso consiguió sabotear cinco vehículos introduciendo tierra en sus depósitos de combustible.

En agosto de 1969, Vietnam del Norte decidió liberar a Hegdahl junto con otros dos estadounidenses.

Los prisioneros habían acordado normalmente rechazar liberaciones anticipadas utilizadas con fines propagandísticos, pero en el caso de Hegdahl hicieron una excepción.

La información almacenada en su memoria tenía que salir de Vietnam.

Sus superiores le ordenaron aceptar.

El 5 de agosto de 1969, después de aproximadamente dos años y cuatro meses de cautiverio, Douglas Hegdahl recuperó la libertad.

Cuando fue interrogado por las autoridades estadounidenses, comenzó a recitar la enorme lista que había conservado en su memoria.

La información permitió confirmar la situación de numerosos militares. Según la historia oficial de la Marina estadounidense, sus datos ayudaron a verificar que varios pilotos que se temía hubieran muerto estaban realmente vivos y prisioneros en Vietnam del Norte.

También proporcionó información sobre el trato y las torturas sufridas por los prisioneros, convirtiéndose en una importante fuente de inteligencia sobre lo que ocurría dentro de los campos norvietnamitas.

La estrategia que probablemente contribuyó a mantenerlo con vida fue extraordinariamente sencilla:

hacer creer al enemigo que no tenía nada que temer de él.

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